·No te cortes·

Recuerda el refranero: mejor prevenir que curar. Si te ocurre tan a menudo, acostúmbrate a ponerte crema de manos cada noche y cada mañana después de la ducha. Ya sabes que unas manos cuidadas son una de las mejores cartas de presentación de una persona.

Pero si el daño ya está hecho, te toca extremar sus cuidados al menos durante una semana: por las noches, cuando llegues a casa, lávalas con agua templada y un jabón exfoliante. Una vez secas, ponte una crema hidratante y espárcela con un masaje, especialmente sobre las grietas.

Si realmente tienes muchas y te duelen, existe una crema que cura muy rápido, se trata de un bálsamo reparador para grietas: Eight Hours de Elisabeth Arden, que sirve tanto para manos como para labios. Úsala tan a menudo como necesites.

También es buena idea tener una crema para todo el cuerpo en el baño y aplicártela después de la ducha en esas zonas que sufren los rigores del frío.

En cuanto al cuidado exclusivo de los labios, lo mejor es llevar un bálsamo hidratante siempre encima y adquirir el hábito de ponértelo en cuanto empiece el primer frío y tantas veces al día como sea necesario.

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