·Vas a desear ir al dentista· (Entrevista The Practice)

A pesar de que las técnicas odontológicas han avanzado una barbaridad en los últimos años, aún queda mucha gente que sigue teniéndole pánico al dentista. Si tú eres uno de ellos, tenemos una buena noticia: la clínica The Practice de Barcelona está pensada para que olvides tus miedos, te relajes y disfrutes cuidando tu salud dental. Para explicarnos sus innovadores métodos, hemos entrevistado a su directora y cofundadora, la doctora Mariana Trincado.

 

·A muchos nos sigue imponiendo mucho respeto el hecho de ir al dentista. Vosotros habéis querido mitigar esa ansiedad con la decoración de vuestra clínica. ¿Cómo es eso?

A la gente no le suele gustar ir al dentista, pero si el rato que estás en la sala de espera es más agradable, eso ayuda a que la ansiedad disminuya. Cuando abrimos la clínica, sabía que quería que fuese un espacio distinto a la típica consulta de dentista de toda la vida. Quería un lugar que transmitiese a los pacientes tranquilidad, armonía, y buen gusto, que se consiguen gracias a la combinación de flores frescas, música y olor a madera.

·Llama la atención vuestra filosofía “Slow Dentistry”. Cuéntanos en qué consiste y qué beneficios aporta al paciente.

Se trata de huir de las prisas de nuestro día a día. En The Practice las prisas no existen, cada paciente es único e invertimos en él todo el tiempo necesario para que los tratamientos salgan lo mejor posible. Es apostar por la calidad frente a la cantidad. Eso hace que cada paciente se sienta cuidado, escuchado, mimado y, sobre todo, con la mejor de las soluciones para su boca.

 

 

·También se habla de “asesoría y “boutique dental”.

Cuando un paciente viene por primera vez a The Practice, le hacemos una valoración de la boca en todos los aspectos (caries, salud de las encías, posición de los dientes, estética, etc) para conocer su situación y poder ofrecerle las mejores soluciones adecuadas a su caso. Con tal fin, contamos con aparatos de radiología digital y cámaras intraorales, con las cuales obtenemos mucha información y nos permiten enseñarle al paciente el estado de su boca en imágenes. Y es que ver una caries en tu muela te hace tomar conciencia del problema. El paciente tiene el derecho de ser informado y nosotros la obligación de hacerlo debidamente. Mucha gente no es consciente o no ha sido debidamente informada acerca de tratamientos que pueden mejorar mucho tanto su salud como su estética dental.

Eso no significa que el paciente tenga la obligación de tratar todos los aspectos que tocamos, pero sí nos gusta que sea consciente de cuál es su punto de partida y hasta dónde podemos llegar. Evidentemente, siempre establecemos un orden de actuación de los más importante a lo menos urgente, y nos adaptamos a la situación de cada paciente.

·La mayoría vamos al dentista cuando aparece el dolor. Pero, para hacerlo bien, ¿cada cuánto deberíamos acudir?

Una de las metas que me he propuesto es concienciar a la gente de la importancia de acudir al dentista al menos una vez al año, aunque lo ideal es cada seis meses, independientemente de que haya dolor o no, prevención frente a curación. Generalmente, las caries no duelen ni avisan hasta que tocan el nervio, siendo entonces el tratamiento mucho más agresivo tanto para el diente como para el bolsillo. Los problemas de encías muchas veces tampoco avisan, por eso una visita cada seis meses ayuda a detectar los problemas en fases iniciales y poder tratarlos de manera mucho menos invasiva.

·¿Cuáles son los tratamientos más populares?

A todos nos gusta sentirnos seguros de nuestra sonrisa, por eso los tratamientos de estética son cada vez más demandados. Se pueden conseguir auténticas transformaciones con tratamientos no invasivos y en absoluto molestos. Los blanqueamientos cada vez cobran más popularidad y los resultados obtenidos son muy gratificantes para el paciente, unos dientes blancos embellecen mucho. Pero, ojo, un blanqueamiento debe estar diagnosticado, realizado y supervisado por un odontólogo cualificado. No todos los casos son candidatos a un blanqueamiento. Hacerlo en situaciones no favorables puede conllevar problemas de sensibilidad en un futuro; por eso insisto en la importancia de hacerlo en manos de un profesional.

·Finalmente, ¿hay algún tema del que te gustaría hablar y no te hemos preguntado?

Sí, hay un tema del que no se suele haber información, y es la primera visita al dentista de un niño. Mucha gente piensa que los dientes de leche no tienen que ser tratados ni arreglados, y nada más lejos de la realidad: una boca sana en un niño será una boca sana de adulto. Por eso recomiendo una primera visita alrededor de los tres años, así los niños toman contacto con la figura del dentista, evitan futuros miedos y normalizan el cuidado de su boca. También conviene hacer hincapié en la higiene de los dientes de leche, que se deben empezar a lavar desde que sale el primer diente para crear así un hábito en el niño.

 

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